sábado, 4 de julio de 2015

Un negocio redondo

Breve historia económica del medio más poderoso del América del Sur


La denominación de cuarto poder a los medios de comunicación jamás fue puesta en duda, sobre todo teniendo en cuenta el avance del poderío ejercido, que a medida que fue ganando cada vez más terreno se ha convertido en el artefacto ideal moldeador de masas a nivel global. Por su puesto, la Argentina no es un caso aislado, ya que la existencia de un monstruoso monopolio mediático llamado Grupo Clarín ha logrado burlarse hasta del propio Poder Judicial.

El secreto fue aprovechar una serie de contextos políticos y económicos que le permitió a dicho Grupo tender su red multimedia por todo el país, siendo el inicio la década de los ’90 con la explosión neoliberal desencadenada por la gestión del ex presidente Carlos Menem y la aprobación de la Ley de Reforma del Estado y la Ley de Emergencia Económica, que permitían manejar con total libertad las políticas aplicadas a los medios de comunicación.

La medida tomada por Menem buscaba dotar de total autonomía al Poder Ejecutivo para hacer con la Ley de Radiodifusión, sancionada por el dictador Rafael Videla en 1980, todo lo que quisiera, por lo que las reformas establecidas se centraron en el artículo 65 que terminaron por permitir el remate de licencias de los servicios audiovisuales por parte del Estado.

Otra de las estrategias que convirtieron al Grupo Clarín en el multimedio más poderoso del país fue su estrategia matemáticamente planeada, que no solo se centró en la obtención de pequeños y grandes medios en la Provincia de Buenos Aires, sino que con los años fue adquiriendo otros en el interior de la Argentina, como es el caso del diario La Voz del Interior que funciona en Córdoba.

También fue astuto al aliarse con otro de los diarios más importantes como es el caso de La Nación, o asociarse con capitales extranjeros que le permitieron expandir su alcance. Pero lo curioso es que a pesar de que otros grupos también se beneficiaron económicamente por las medidas tomadas en el gobierno de Menem, ninguno logró acumular tanto poder junto como Clarín que hoy en día es considerado el multimedio más grande de Sudamérica.

Ni siquiera Telefónica, que también se dedicó a concentrar medios en su poder, o los nuevos grupos empresariales que empiezan a aparecer en la escena mediática como por ejemplo Indalo o Veintitrés, pueden competir en igualdad de condiciones con la empresa que en su mayoría accionaria perteneciente a Ernestina Herrera de Noble.


Si bien con el gobierno de los Kirchner hace ya seis años se llegó a sancionar la nueva Ley de Medios que podría fin a la omnipotencia de estos medios de comunicación capaces de instalar fácilmente la agenda de los ciudadanos, los diversos grupos encabezados por el gigante Clarín parecen tener la fuerza suficiente como para frenar una Ley aprobada por el Congreso Nacional, dejándonos como única esperanza que en el futuro un mal negocio los haga caminar por la cornisa teniendo que ceder a lo decidido por la democracia. 

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