Breve historia económica del medio más poderoso del América
del Sur
La denominación de cuarto poder a los medios de comunicación
jamás fue puesta en duda, sobre todo teniendo en cuenta el avance del poderío
ejercido, que a medida que fue ganando cada vez más terreno se ha convertido en
el artefacto ideal moldeador de masas a nivel global. Por su puesto, la
Argentina no es un caso aislado, ya que la existencia de un monstruoso
monopolio mediático llamado Grupo Clarín ha logrado burlarse hasta del propio
Poder Judicial.
El secreto fue aprovechar una serie de contextos políticos y
económicos que le permitió a dicho Grupo tender su red multimedia por todo el
país, siendo el inicio la década de los ’90 con la explosión neoliberal
desencadenada por la gestión del ex presidente Carlos Menem y la aprobación de
la Ley de Reforma del Estado y la Ley de Emergencia Económica, que permitían
manejar con total libertad las políticas aplicadas a los medios de
comunicación.
La medida tomada por Menem buscaba dotar de total autonomía
al Poder Ejecutivo para hacer con la Ley de Radiodifusión, sancionada por el
dictador Rafael Videla en 1980, todo lo que quisiera, por lo que las reformas
establecidas se centraron en el artículo 65 que terminaron por permitir el
remate de licencias de los servicios audiovisuales por parte del Estado.
Otra de las estrategias que convirtieron al Grupo Clarín en
el multimedio más poderoso del país fue su estrategia matemáticamente planeada,
que no solo se centró en la obtención de pequeños y grandes medios en la
Provincia de Buenos Aires, sino que con los años fue adquiriendo otros en el
interior de la Argentina, como es el caso del diario La Voz del Interior que
funciona en Córdoba.
También fue astuto al aliarse con otro de los diarios más
importantes como es el caso de La Nación, o asociarse con capitales extranjeros
que le permitieron expandir su alcance. Pero lo curioso es que a pesar de que
otros grupos también se beneficiaron económicamente por las medidas tomadas en
el gobierno de Menem, ninguno logró acumular tanto poder junto como Clarín que
hoy en día es considerado el multimedio más grande de Sudamérica.
Ni siquiera Telefónica, que también se dedicó a concentrar
medios en su poder, o los nuevos grupos empresariales que empiezan a aparecer
en la escena mediática como por ejemplo Indalo o Veintitrés, pueden competir en
igualdad de condiciones con la empresa que en su mayoría accionaria
perteneciente a Ernestina Herrera de Noble.
Si bien con el gobierno de los Kirchner hace ya seis años se
llegó a sancionar la nueva Ley de Medios que podría fin a la omnipotencia de
estos medios de comunicación capaces de instalar fácilmente la agenda de los
ciudadanos, los diversos grupos encabezados por el gigante Clarín parecen tener
la fuerza suficiente como para frenar una Ley aprobada por el Congreso
Nacional, dejándonos como única esperanza que en el futuro un mal negocio los
haga caminar por la cornisa teniendo que ceder a lo decidido por la democracia.

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