Nosotros los Jóvenes quizás no tengamos una historia
atravesada por un atropello golpista, no vivimos en carne propia la muerte
matemáticamente planificada por un monstruo uniformado como lo fue Massera,
pero si acompañamos el dolor revivido de nuestros colegas atemporales de los
setenta tras los nueve años de la desaparición en democracia de Jorge JulioLópez.
Tal vez nosotros no nacimos para cambiar el mundo o no somos
héroes que acudieron a las armas para enfrentar un gobierno de facto, pero
aprendimos de los errores de antaño, porque pagar la injusticia ojo por ojo no
es la solución y hoy unimos nuestras fuerzas para manifestarnos de forma
pacífica en masas y generar un cambio profundo a nivel social, enseñándoles a
los panqueques políticos quienes son los que realmente tienen el poder en la
Argentina.
Esto quedó demostrado de incontables ocasiones, pero la más
característica es la marcha al congreso que se realizó el pasado miércoles 3 de
junio con el lema de "Ni una menos", que se configuró como una
movilización masiva inesperada producto de una conciencia construida
gradualmente durante años, donde el mensaje no solo hizo hincapié en los
femicidios, sino también recorrió el machismo, la discriminación, la violencia,
la desigualdad en particular y en general que la Argentina tiene como herencia
desde mucho antes a todas las injusticias sociales vividas en los setenta.
También, los mayores nos viven menospreciando por nuestra
falta de compromiso con la educación, con que no estamos dispuestos a hacer
algo de nuestras vida, pero ignoran que el nivel de intelectualización en la
Argentina ha avanzado enormemente en los últimos veinte años, ya que el 75% delos estudiantes somos la primera generación de estudiantes universitarios en
nuestras familias. Lo que nos ha permitido adoptar un pensamiento más crítico
frente a los mitos que son retratados a diario en los medios y buscan
condicionar las decisiones.
Si bien nuestros amigos no fueron los que sufrieron el toque
de queda, la censura política, los secuestros, las torturas, los fusilamientos,
ni los vuelos de la muerte, no somos ignorantes. No señor, somos bien
consientes de nuestro deber, porque tenemos 30 mil razones para mantener la
libertad. Gracias al sacrificio de nuestros padres y abuelos que lucharon,
murieron y sobrevivieron los 70, de ahora en adelante les decimos que
descansen, porque nosotros los Jóvenes seremos los guardianes de la democracia.

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