sábado, 4 de julio de 2015

Los sonidos que el Proceso no pudo callar

Música e historia


El rock llegó a la Argentina como un producto de exportación por la influencia de Elvis Presley, Bill Halley & The Comets, y despertó en los artistas locales las ganas de hacer un nuevo tipo de música, pero el verdadero quiebre se logró a partir de la ruptura del género tradicional alcanzado por un grupo no numeroso de jóvenes que asumieron una nueva filosofía de vida que se extendería por el mundo.

Las primeras manifestaciones de un nuevo ritmo se vieron potenciadas por la llegada de "The Beatles", que como consecuencia generó la aparición de programas televisivos como "Ritmo y Juventud" y "El Club Del Clan", donde se proclamaba el arribo de la nueva ola musical que descansaba en las figuras de Palito Ortega, Johny Tedesco, Jolly Land, Violeta Rivas, Nicky Jones, Chico Novarro, Lalo Fransen y varios más que fueron bautizados como "los asesinos del tango", ya que sus trabajos estaban orientados a la vanguardia juvenil del momento.

Pero el verdadero cambio no pasó por ellos, sino por los nuevos grupos musicales conformados por los jóvenes rebeldes e inquietos que inauguraría la cultura adolescente en la Argentina y postulaban unas nuevas reglas del juego, que consistía en tomar el nuevo mensaje musical y cantar en castellano los sentimientos y vivencias de quienes no estaban de acuerdo con el modelo aceptado socialmente.

De esta forma quedaba inaugurada la primera década del rock genuinamente argentino que, entre 1967 y 1977, fue encabezado por bandas como Los Gatos Salvajes, Los Beatniks, Manal, Almendra, Los Abuelos de la Nada y muchos artistas más que se sumaban al género y añadían sus propias ideas, sueños y convicciones, como fueron los casos de Vox Dei, Arco Iris, Pedro y Pablo, La Barra de Chocolate, Pappo’s Blues y La Pesada del Rock and Roll.

Para entonces, la incipiente música argentina era denominada "Beat", pero aún no había pasado la prueba de fuego, ya que acercándose el '78 se dio el periodo conocido dentro de la industria musical como la "Gran Crisis", que coincidió con los peores años de la dictadura militar y con la desaparición de los grupos más importantes.


Cuando todo parecía perdido, y hasta el solista de la protesta predilecto a nivel nacional, León Gieco, también tuvo que exiliarse en el exterior, unos acordes de esperanza comenzaron a resonar en las tumultuosas calles porteñas que parecían acaparadas por las celebraciones por el mundial de fútbol que actuaba de pantalla a nivel mundial sobre las miserias que estaba viviendo el país. Este nuevo fenómeno fue Serú Giran, que recatando la energía y el encanto de la canción, plasmó en sus letras el fiel reflejo de una realidad agobiante, lo que logró la adhesión del público en los recitales.

Durante la Guerra de Malvinas entendida como un proceso de enfrentamiento y derrota en el campo de batalla, nació una de las etapas más oscuras de la historia argentina y a la vez una de las más brillantes del rock nacional, debido al reflotamiento del mismo por parte de los medios de comunicación, la consecuente caída del gobierno de facto y la reapertura política decretada por el Proceso, que a fin de cuentas significó el momento de auge de la canción contestataria.

Esta reacción era lógica después de tanto tiempo de censura, ya que el gobierno de facto había silenciado muchos sentimientos y la gente estaba ávida de escuchar, y los músicos ansiosos por decir. De esta forma los rockeros, que fueron perseguidos, censurados, reprimidos, golpeados y temidos por la dictadura militar, comenzaron a apuntar su creatividad hacia nuevos horizontes que volvieron a inyectar a nuestra cultura de música extranjera.

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