Música e historia
El rock llegó a la Argentina como un producto de exportación
por la influencia de Elvis Presley, Bill Halley & The Comets, y despertó en
los artistas locales las ganas de hacer un nuevo tipo de música, pero el
verdadero quiebre se logró a partir de la ruptura del género tradicional
alcanzado por un grupo no numeroso de jóvenes que asumieron una nueva filosofía
de vida que se extendería por el mundo.
Las primeras manifestaciones de un nuevo ritmo se vieron
potenciadas por la llegada de "The Beatles", que como consecuencia generó
la aparición de programas televisivos como "Ritmo y Juventud" y
"El Club Del Clan", donde se proclamaba el arribo de la nueva ola
musical que descansaba en las figuras de Palito Ortega, Johny Tedesco, Jolly
Land, Violeta Rivas, Nicky Jones, Chico Novarro, Lalo Fransen y varios más que
fueron bautizados como "los asesinos del tango", ya que sus trabajos
estaban orientados a la vanguardia juvenil del momento.
Pero el verdadero cambio no pasó por ellos, sino por los
nuevos grupos musicales conformados por los jóvenes rebeldes e inquietos que
inauguraría la cultura adolescente en la Argentina y postulaban unas nuevas reglas
del juego, que consistía en tomar el nuevo mensaje musical y cantar en
castellano los sentimientos y vivencias de quienes no estaban de acuerdo con el
modelo aceptado socialmente.
De esta forma quedaba inaugurada la primera década del rock
genuinamente argentino que, entre 1967 y 1977, fue encabezado por bandas como
Los Gatos Salvajes, Los Beatniks, Manal, Almendra, Los Abuelos de la Nada y
muchos artistas más que se sumaban al género y añadían sus propias ideas,
sueños y convicciones, como fueron los casos de Vox Dei, Arco Iris, Pedro y
Pablo, La Barra de Chocolate, Pappo’s Blues y La Pesada del Rock and Roll.
Para entonces, la incipiente música argentina era denominada
"Beat", pero aún no había pasado la prueba de fuego, ya que
acercándose el '78 se dio el periodo conocido dentro de la industria musical
como la "Gran Crisis", que coincidió con los peores años de la
dictadura militar y con la desaparición de los grupos más importantes.
Cuando todo parecía perdido, y hasta el solista de la
protesta predilecto a nivel nacional, León Gieco, también tuvo que exiliarse en
el exterior, unos acordes de esperanza comenzaron a resonar en las tumultuosas
calles porteñas que parecían acaparadas por las celebraciones por el mundial de
fútbol que actuaba de pantalla a nivel mundial sobre las miserias que estaba
viviendo el país. Este nuevo fenómeno fue Serú Giran, que recatando la energía
y el encanto de la canción, plasmó en sus letras el fiel reflejo de una
realidad agobiante, lo que logró la adhesión del público en los recitales.
Durante la Guerra de Malvinas entendida como un proceso de
enfrentamiento y derrota en el campo de batalla, nació una de las etapas
más oscuras de la historia argentina y a la vez una de las más brillantes del
rock nacional, debido al reflotamiento del mismo por parte de
los medios de comunicación, la consecuente caída del gobierno de
facto y la reapertura política decretada por el Proceso, que a fin de cuentas
significó el momento de auge de la canción contestataria.
Esta reacción era lógica después de tanto tiempo de censura, ya que el gobierno de facto había silenciado muchos sentimientos y la gente estaba ávida de escuchar, y los músicos ansiosos por decir. De esta forma los rockeros, que fueron perseguidos, censurados, reprimidos, golpeados y temidos por la dictadura militar, comenzaron a apuntar su creatividad hacia nuevos horizontes que volvieron a inyectar a nuestra cultura de música extranjera.

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