miércoles, 13 de mayo de 2015

Una división cada vez más tajante

Sin obedecer la orden de Cristina Kirchner y del PJ sobre reducir la lista de aspirantes a la presidencia, la mayoría de los postulantes kirchneristas ratifican sus candidaturas.


A pesar de los incesantes intentos por parte del oficialismo de mostrarse como un bloque fuerte y sin fisuras, en el que todas sus figuras políticas se muestran solidarias entre sí, la polarización de los candidatos y su mayor independencia a los pedidos de la presidenta, dejan entrever a la población como el Frente Para la Victoria (FPV) se fue fraccionando, algo que en definitiva no es extraño, porque no hay nada de novedoso ni de flamante en las constantes divisiones del peronismo.
               
Momentos de unión como lo fue el 17 de octubre de 1945 no parecen asomarse en el horizonte actual de la política argentina. Para ese entonces cerca de 300 mil manifestantes auto convocados se aglomeraron en la Plaza de Mayo para exigir la liberación del General Juan Domingo Perón, quién horas más tarde unió a las masas entonando las estrofas del himno nacional y aseguró que iba a ser candidato para las elecciones presidenciales, lo demás es historia.
                
Con Perón llegaron las medidas laborales y sociales que convulsionaron la realidad preexistente, y el economista Enrique Silberstein especuló, allá por los ’70, que el peronismo conservaba vigencia básicamente gracias a esas movidas iniciales, pero que luego de eso no se habían lanzado nuevas medidas.

                
Hoy en día, la pelea nacional impulsada por las elecciones ejecutivas llevó a que no haya una unificación de listas, ya que todos se desentendieron del pedido de Cristina Fernández de Kircher. Este es el caso de Daniel Scioli, Florencio Randazzo, Agustín Rossi, Segio Urribarri y Jorge Taiana, muchos de los cuales lograron instalar su figura política gracias a la presidenta.
                
Otra cuestión que nos muestra el claro quiebre que se puede producir en la red de confianza y apoyo que existe dentro del Frente Para la Victoria es el caso del desplazo de la figura del vicepresidente Amado Boudou, cuya presencia, luego de largos períodos judiciales por corrupción y malversación de dinero, fue borrada por completo del contexto político y su nombre eliminado del discurso oficial.
                
Por otro lado, representado al bloque del peronismo disidente con el Frente Renovador, se encuentra el diputado nacional Segio Massa, también resultado de las rupturas producidas años atrás en el oficialismo, y que, a pesar de haber logrado la primera minoría en los comicios legislativos del 2013, parece haber perdido fuerzas para la lucha presidencial y se espera una participación menor en las urnas de su parte.
                
Las divisiones y las pujas internas más o menos brutales al vaivén de las épocas, son connaturales al peronismo, que desde 1983 han encontrado dique y cauce en el sistema democrático. Pero luego, a partir del 2003 atravesó una etapa de infrecuente estabilidad, que no dejó de lado los enfrentamientos internos que han llevado a esa situación.
                
Es así como hallamos el principal problema del peronismo hoy: corroborar su existencia es más sencillo que explicar con rigor su perduración, porque el verdadero peronismo murió con el propio perón, y lo que existe en la actualidad es una versión desfasada que busca sobrevivir en un contexto de fraccionamiento, cada vez más es más evidente para el electorado.


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