El mes de mayo no solo tiene una gran significación para el pasado de
la Argentina, sino que mundialmente siempre fue protagonista de verdaderos
movimientos sociales y obreros que introdujeron grandes cambios de época.
Algunos pensarán que una
manifestación de más de 600 mil estudiantes y obreros que no logra su cometido
es un fracaso, pero, si bien el Mayo Francés de 1968 no produjo de forma
inmediata la modificación del sistema político que se esperaba, esta rebelión
pacífica provocó un profundo cambio cultural en la sociedad de aquella época,
que se tradujo en réplicas de aquella revuelta en distintos puntos del planeta.
Si bien parte del relativo
fracaso de la protesta se debió a que no se obtuvo la adhesión de los franceses
de clase media, atemorizados por la posibilidad de una Francia comunista, el
sistema político hasta entonces vigente no se vería totalmente inmune a
semejante movilización, ya que los manifestantes lograron poner en jaque al
gobierno de Charles De Gaulle, quién luego fue derrotado en el referéndum de
1969, retirándose definitivamente de la política.
El famoso movimiento comenzó el
22 de marzo de 1968, cuando un grupo de estudiantes de la Facultad de Nanterre
invadió las oficinas de la dirección reclamando el derecho a celebrar reuniones
políticas y bregaron por la modificación de los planes de estudio, reclamos que
se asemejan a las realizadas por los estudiantes de la Universidad de Córdoba
para la Reforma Universitaria de 1918, que se adelanto cincuenta años al Mayo
Francés.
La movilización por parte de los
manifestantes fue pacífica, quienes con los recursos de la palabra y el arte
hicieron saber sus descontento y exigencias. A pesar de una actitud que no
buscaba enfrentamiento, los estudiantes y obreros se vieron obligados a escapar
de la represión por parte de las fuerzas de seguridad que, según el relato
oficial, dejó como resultado un muerto que se ahogó saltando al río al intentar
huir de la policía.
Un hecho similar sacudió a la
ciudad de Córdoba en 1969. Conocido como el “Cordobazo”, el acontecimiento que
provocó la caída del gobierno dictatorial de Juan Carlos Onganía, fue una
sucesión de huelgas, levantamientos y asambleas sindicales, que sin la
actuación de organizaciones político-militares, pararon la producción de una de
las ciudades industriales más importantes de la Argentina con el objetivo de
hacer valer sus condiciones.
En otras palabras, el Mayo
Francés es fue una constante sucesión de contradicciones, un espectacular
fracaso, en la que los jóvenes pretendieron generar un cambio en la forma de
gobierno sin antes consolidar una conducción política propia; pero lo que
consiguieron fue más profundo, una transformación de raíz cultural y en la
forma de dar a conocer sus exigencias, que generó un cambio social tanto en su
país de origen con en el resto del mundo.
