martes, 2 de junio de 2015

Cuando París estornuda, el mundo se resfría

El mes de mayo no solo tiene una gran significación para el pasado de la Argentina, sino que mundialmente siempre fue protagonista de verdaderos movimientos sociales y obreros que introdujeron grandes cambios de época.


Algunos pensarán que una manifestación de más de 600 mil estudiantes y obreros que no logra su cometido es un fracaso, pero, si bien el Mayo Francés de 1968 no produjo de forma inmediata la modificación del sistema político que se esperaba, esta rebelión pacífica provocó un profundo cambio cultural en la sociedad de aquella época, que se tradujo en réplicas de aquella revuelta en distintos puntos del planeta.

Si bien parte del relativo fracaso de la protesta se debió a que no se obtuvo la adhesión de los franceses de clase media, atemorizados por la posibilidad de una Francia comunista, el sistema político hasta entonces vigente no se vería totalmente inmune a semejante movilización, ya que los manifestantes lograron poner en jaque al gobierno de Charles De Gaulle, quién luego fue derrotado en el referéndum de 1969, retirándose definitivamente de la política.

El famoso movimiento comenzó el 22 de marzo de 1968, cuando un grupo de estudiantes de la Facultad de Nanterre invadió las oficinas de la dirección reclamando el derecho a celebrar reuniones políticas y bregaron por la modificación de los planes de estudio, reclamos que se asemejan a las realizadas por los estudiantes de la Universidad de Córdoba para la Reforma Universitaria de 1918, que se adelanto cincuenta años al Mayo Francés.

La movilización por parte de los manifestantes fue pacífica, quienes con los recursos de la palabra y el arte hicieron saber sus descontento y exigencias. A pesar de una actitud que no buscaba enfrentamiento, los estudiantes y obreros se vieron obligados a escapar de la represión por parte de las fuerzas de seguridad que, según el relato oficial, dejó como resultado un muerto que se ahogó saltando al río al intentar huir de la policía.


Un hecho similar sacudió a la ciudad de Córdoba en 1969. Conocido como el “Cordobazo”, el acontecimiento que provocó la caída del gobierno dictatorial de Juan Carlos Onganía, fue una sucesión de huelgas, levantamientos y asambleas sindicales, que sin la actuación de organizaciones político-militares, pararon la producción de una de las ciudades industriales más importantes de la Argentina con el objetivo de hacer valer sus condiciones.


En otras palabras, el Mayo Francés es fue una constante sucesión de contradicciones, un espectacular fracaso, en la que los jóvenes pretendieron generar un cambio en la forma de gobierno sin antes consolidar una conducción política propia; pero lo que consiguieron fue más profundo, una transformación de raíz cultural y en la forma de dar a conocer sus exigencias, que generó un cambio social tanto en su país de origen con en el resto del mundo.